Mesa de debate
La importancia del personal de sala: un trabajo imprescindible pero poco valorado
La tercera mesa de debate de Maestros Culinarios tuvo como tema principal al trabajo de sala en los restaurantes, una labor con mucho camino por recorrer
ALBERTO FLORES
Al ir a un restaurante a comer, la mayorĆa de personas buscan una experiencia plena. Y, para lograrlo, no solo basta con unos buenos platos o un vino a la altura. El trato recibido juega un papel cada vez mĆ”s relevante, algo de lo que se encarga el personal de sala. Sin embargo, este trabajo no siempre se valora como deberĆa, y ese fue el tema principal de la tercera mesa de debate del evento gastronómico organizado por IDEAL de Maestros Culinarios.
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Para ello, se contó con una mesa de expertos que estuvo compuesta por varios de los jefes de sala mĆ”s reputados de Granada: JosĆ© Luis Gamarra, de MarĆa de la O; Antonio Girela, de Sibaryus; Ignacio JimĆ©nez, de El Claustro; MarĆa Coca, de NH Collection Victoria; Miguel Pedraza, de la Ruta del Veleta; y Esther MillĆ”n, del Washington Irving. Todos los ponentes lo coincidieron en lo mismo: cocina y sala van de la mano aunque muchas veces no estĆ©n igual de valorados.
Ā«Cualquier negocio dedicado a la hostelerĆa es un equipo en el que si falla algo todo lo demĆ”s se resienteĀ», apuntó Antonio Girela, una opinión a la que Ignacio JimĆ©nez aƱadió que Ā«no se potencia la sala porque no hay muchos profesionales de calidad ni un gran atractivo para trabajar en estoĀ». JosĆ© Luis Gamarra comentó que, aunque Ć©l tiene la suerte de funcionar muy bien en MarĆa de la O, muchas veces no se valora que Ā«la sala es la encargada de que el cliente tenga una mejor experienciaĀ».
MarĆa Coca, por su parte, seƱaló la importancia de la formación en el trabajo de sala con aspectos como conocimiento del vino o idiomas, algo que no todos los trabajadores poseen y que provoca que se desprestigie a los que sĆ que estĆ”n formados. Ā«No debemos perjudicarnos a nosotros mismos, ir a un restaurante debe ser una experiencia en conjuntoĀ», reconoció Esther MillĆ”n. Mientras que Miguel Pedraza ofreció como reflexión que Ā«la sala es la primera imagen del restauranteĀ», lo que hace que cobre mĆ”s importancia de la que le otorga la mayorĆa porque Ā«no se vende comida, se vende felicidadĀ».