La granada como fuente de salud: superalimento del siglo XXI

Las granadas son ricas en vitamina C, fuente de potasio y ácido fólico. Además, destacan por su alto poder antioxidante

ANA SANTIAGO

Las granadas han sido una fruta muy apreciada para su consumo en fresco debido a su sabor azucarado con un punto agrio muy agradable. Su jugo es refrescante, conocido como granadina, y se emplea para hacer jarabes, confituras y helados. La granada puede consumirse sola, en macedonias y en ensaladas. Especialmente es sabrosa con la escarola, nueces y queso, por ejemplo emmental. Los granos del fruto se pueden consumir directamente con una cuchara, o si resultan poco dulces, espolvoreándoles un poco de azúcar por encima. Otra preparación sencilla y rica es cociéndolos en vino durante una media hora y posteriormente se les añade algo dulce.

De estos frutos también se ha empleado tradicionalmente el pericarpio (la corteza), rico en taninos y en materias colorantes, para teñir, y por sus propiedades astringentes, con el nombre en farmacia de malicorium.

Por cada 100 g

  • Hidratos de carbono 7,5 gramos

  • Vitamina C 5,7 miligramos

  • Calorías 33,7 kcal

  • Agua 91,5 gramos

  • Potasio 275 mg

Lo peor de este fruto es obtener sus granos y separarlos bien de la piel blanca que los envuelve y que, aunque comestible, amarga. Un buen truco para sacar los granos fácilmente de las granadas consiste en partirlas por la mitad y colocándolas boca abajo sobre la palma de la mano, asestarle golpes suaves con el mango de un cuchillo o cualquier otro utensilio de cocina. Se sabe que el granado era cultivado en tiempos muy remotos porque se han encontrado indicios del consumo de esta fruta en tumbas egipcias de 2.500 años antes de la era cristiana. Se cree que los cartagineses introdujeron el granado en la región mediterránea a raíz de las guerras Púnicas, de ahí su nombre propuesto por Linneo: Punica granatum. Teofrasto describió este árbol alrededor del año 300 a. C. y Plinio se refirió a él como uno de los frutales más valiosos.

A pesar de que comienzan a verse granadas a mediados de septiembre, su mejor época para el consumo es entrado e incluso avanzado el otoño. En este momento sus granos se encuentran en perfecta maduración, manteniéndose así hasta finales de enero. Hay que elegir ejemplares de buen tamaño y elevado peso, de color vivo y matices marrones. Se deben rechazar las frutas arrugadas y con la piel blanda o decolorada. Las granadas se conservan a temperatura ambiente durante varios días. Si no van a ser consumidas inmediatamente, se deben mantener en el frigorífico.

El final del año, la mejor época de consumo

En España su cultivo se concentra en las provincias de Alicante y Murcia, y su comercialización, tanto en el mercado interior y como en el centroeuropeo, está adquiriendo cada día mayor interés como producto de cuarta gama y uso en la fabricación de mermeladas, jaleas, confituras, zumos... Se trata de un frutal alternativo para muchas zonas, especialmente donde las malas condiciones del suelo o la escasa calidad del agua de riego impiden la explotación rentable de otros frutales, lo que no implica que si el granado se cultiva en mejores condiciones, los resultados obtenidos no sean mejores. El granado también se emplea en jardinería como árbol ornamental o para la formación de setos muy espesos y de bello aspecto; para dicho fin se emplea la variedad enana, que normalmente no produce fruta, pero sí cuenta con numerosas y hermosas flores. La recolección comienza a mediados de septiembre para las variedades más tempranas, al aparecer los cambios de color en el fruto, y finaliza a mediados de noviembre para las más tardías, debido a la maduración no uniforme de la granada.