«He traído a la niña al taller de chocolate, pero lo mío es el jamoncito»

Granada Gourmet ·

Granada Gourmet celebra su segunda jornada en el Palacio de Congresos de la capital

Sábado, 28 de septiembre 2019, 13:36

Ana da saltitos de emoción. Apenas levanta dos palmos del suelo pero su firme determinación parece muy adulta. Su padre la guía como puede por el Palacio de Congresos, por una primera planta que está llena de cosas que atraen la atención de la niña, que tiene seis años, según dice. Ella, sus padres y hermano van flechados a la cata de chocolate, una de las primeras actividades que se están celebrando en la segunda jornada de Granada Gourmet.

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Allí hay otros muchos niños entusiasmados, porque no siempre se tiene la oportunidad de tener el permiso de los que mandan en casa para comer todo el chocolate que se quiera. «Hemos venido con los niños un poco por los talleres», dice el padre de Ana, que lo tiene todo organizado: «Después iremos a por jamoncito, que es lo mío», bromea tras ver el rincón dedicado a este producto fantástico y tan representativo de la gastronomía española. En uno de los stands, el de Jamones Mariscal, está Eduardo. Está cortando ya para ir adelantando, porque la gente está empezando a llegar. Espera que hoy sea un buen día para la venta.

Su producto es jamón blanco de Monachil y calcula que cortará hoy unos seis perniles. O lo que es lo mismo, entre 30 y 35 kilos de jamón, que no es cualquier cosa. Cuenta que ayer viernes estuvo 12 horas cortando, lo que se resiente en sus manos pero también en sus pies, que son los que aguantan todo el peso y el incordio de estar en la misma postura todo el rato. Da dos consejos: el jamón mejor con mosto y para cortarlo solo una fórmula: «Paciencia y 'palante'», anima.

El 'stand' de Eduardo está frente al espacio Estrella Galicia, donde se está celebrando un concurso de tapas. Ya huele que alimenta. Son cinco concursantes que en diez minutos tienen que elaborar una receta que será después valorado por un jurado que ya toma notas. Hay bastante gente ya. El sábado suele ser el día fuerte del congreso, en el que a la vez se pueden simultanear varias actividades. Mientras Eduardo mantiene su cadencia, desde la sala de catas José hace una foto a la hilera de copas que tiene enfrente. Lo que va a probar no es cualquier cosa, una selección de vinos generosos de Jerez y Montilla, casi nada. Esta es solo una de las catas del día. Pero no es la única, también se celebran otras como las de Castillo Peñafiel o Martín Verástegui.

Un tipo de actividad muy diferente a la que se acaba de tener lugar en otro de los 'stands' de la primera planta. Allí hay decenas de personas desde antes de mediodía. Concatenan un taller detrás de otro. La temática es muy variada: desde comida saludable a elaboración de los roscos de Loja. Ahora hay personas disfrazadas de tomate y aguacate. Y, claro, ya está aquello lleno de niños. Hay tantos en este espacio como también en la terraza de gastrobares. Estos ya echan humo, a base de una cocina que ya inunda todos y cada uno de los rincones del Palacio de Congresos de Granada. Está el padre de Ana, que saluda levantando una cerveza a la que dará un trago para quitarse de encima el frenesí familiar.

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